Olinda (Nidia Bermejo) llegó a la mansión Maldini para suplicarle a Francesca (Yvonne Frayssinet) que retire la denuncia contra Juana (Natali Zegarra). Luego de que Marcela (Karina Calmet) se rechazara a retirar la denuncia, la esposa de don Gil buscó a la popular 'Noni' para suplicarle por su adorada prima.
La matriarca de los Maldini se negó rotundamente a sacar a Juana de la cárcel. Lo que nadie imaginó es que Olinda se terminaría tirándose al suelo para arrodillarse y luego abrazar las piernas de la empresaria. "Por favor, señora Francescas, por favor, por favor... Mi prima, se lo juro, ya cambió", exclamaba ella, mientras que Koky y Claudio la separaban, para sacarla de la casa.
Olinda en la intimidad de su habitación con don Gilberto (Gustavo Bueno) se mostró muy enfadada por la actitud de su esposo al no querer contarle toda la verdad a los Gonzáles sobre el gran secreto que tiene tan bien guardado el patricarca de la familia.
La popular 'tortolita' le gritó de la peor manera al papá de Teresita (Magdyel Ugaz) exigiendole que le de una fecha en la cuál le contará todo. PEro eso no fue todo pues Olinda mencionó que al día de hoy no se siente segura de los sentimientos que tiene el caballero por ella, y terminó diciendole que no puede creer en la palabra de un hombre que no cumple con sus promesas.
Félix (Carlos Solano) decidió hacer caso omiso a los comentarios de los Gonzáles y aprovechó la Navidad para visitar a Juana, llevándole un gustito, pero también para pedirle encarecidamente que lo perdone por 'entregarla' a la justicia tras encontrarla robando en la mansión de doña Francesca. Sin embargo, la prima de Juana empezó a reclamarle y le recordó que fue él quien la puso en la cárcel.
A pesar de las fuertes palabras de ella, Panduro quiso hacerle ver que habìa hecho un gran esfuerzo para poder ingresar a la cárcel a verla en esta fecha tan emotiva como las fiestas navideñas: "Juana, ya, ya, ya. No sabes lo difícil que ha sido entrar acá. Yo no sabía que en Navidad no había visitas". Ella lejos de alegrarse solo lo botó: "No hay. Salvo que caiga martes o sábado. Pero ya, vete. Ya, vete. No quiero ver tu cara".